5.- FMI (Fondo Monetario Indeseable). Dejar de pagar al verdugo

El reciente informe sobre el FMI ha puesto muchas cosas sobre el tapete. Nos ha desvelado buena parte de las miserias de un organismo que, más que para el propósito para que (al menos en teoría) fue fundado, supone en la realidad un instrumento de control sobre la realidad económica mundial por parte de los poderosos. Así lo atestiguan sin género de dudas las referencias a que se dejó influenciar por “presiones políticas”… Más allá de esto, en lo puramente económico, sorprende que el que fue su presidente entre 2004 y 2007 diga que allí estaban “los mejores economistas del mundo”. ¿Y ninguno fue capaz de ver venir la crisis? ¿No será que los mejores lo son en función de su aceptación del pensamiento único dominante (“pensamiento uniforme”, dice el informe, criticando también la falta de diversidad de puntos de vista, de pluralidad…)?

No quiero cuestionar si Rato abandonó en 2007 porque sabía algo más que no quiso decir (quizá, en el fondo, lee a escondidas a Juan Torres u otros de los que sí avisaban de lo que se nos venía encima), pero mientras él nadaba y guardaba la ropa, amparado en aquéllos “asuntos familiares”, dejaba al mundo desnudo frente a la brutalidad de una crisis, que, o bien fue prevista, y no se hizo nada, o bien no fue prevista, en cuyo caso habría que replantearse quizá la propia existencia del organismo. En ambos casos, la respuesta no es agradable.

Pero, ya que el FMI no se va a hacer el harakiri, qué tal si le echamos una mano, como han hecho países a los que desde que lo abandonaron, les va bastante mejor que antes. Veamos el caso para España: según el Ministerio de Economía y Hacienda (2010), España aporta 4.350 millones de euros anuales al FMI (podéis ver el documento oficial, nada claro en las fechas, por cierto, en http://www.meh.es/es-ES/Areas%20Tem…anaenelfmi.aspx). Como el FMI es un organismo perverso, y además es capaz de imponer medidas draconianas de ajuste a los países, que caen siempre sobre los más débiles, como estamos sufriendo ya, y le aportamos para que perpetre sus crímenes casi lo que supuso todo el recorte de salarios funcionarial, o 3 veces lo que puede suponer la congelación de las pensiones… por qué no nos replanteamos no pagar esa cantidad a un organismo que nos degrada para favorecer a los mercados, en nombre de una verdad “absoluta y científica” económica que hasta hoy lo único que ha demostrado es que desde que domina el discurso académico y “la realidad real”, lo que ha hecho es que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres…. Y así, propongo: QUÉ NUESTRO GOBIERNO “DE IZQUIERDA” SE PLANTEE SACARNOS DEL FMI, con lo que nos evitamos dinero, y sobre todo tener que hacerle caso. Con lo que nos ahorramos evitamos buena parte del ajuste. Aunque parece drástico, no es tan raro. Otros ya han eliminado de sus vidas la tutela del FMI y tratan de controlar sus destinos. Argentina, por ejemplo, tras sus experiencias con los “planes de ajuste estructural”), ha dejado de seguir las directrices del Fondo, y su economía crece en plena crisis, además de haber reducido sus problemas sociales respecto a la época de Menem, por poner los días más trágicos. DEJAR DE PAGAR AL VERDUGO solucionaría buena parte de nuestros problemas. Eso sí, deberíamos votar a alguien dispuesto a no dejarse dominar por lo que un discurso/teoría económica genocida plantea como verdades objetivas universales, cuando no lo son. Convendría no olvidar que LA CRISIS (económica, pero también social y ecológica) FUE PROVOCADA POR UNA IDEOLOGÍA: el neoliberalismo imperante.¿Es preferible que el FMI siga hablando de crisis económica y de políticas de ajuste estructural cuando, en realidad, todo es parte de algo empezado en los 70, la imposición del neoliberalismo al mundo? ¿Por qué hablar de deudas y de falta de dinero, cuando nos decía Susan George en El País el domingo 23 de mayo de 2010: “dinero hay, y mucho. El problema es que no se busca en el lugar adecuado. Tras la crisis de Lehman Brothers había nueve millones de personas que juntas tenían 38.200.000.000.000 dólares, con 11 ceros , listos para invertir, casi en cash, no en casas, yates o cuadros. En efectivo“. Información “interesantísima”, cuenta, cortesía de Merrill Lynch”. Es evidente que dinero hay, que lo que de verdad escasea es la vergüenza. ¿No será que nos están engañando, y que por tanto las soluciones que en principio pueden parecer drásticas quizá no lo sean tanto?

En fin, abro la puerta a otras “soluciones creativas”…

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