9.- Sobre economistas ignorantes… o peor

Nos dicen que para salir de la crisis hay que seguir una serie de “recetas” que plantea la “ciencia económica”, evidentemente la ortodoxa, pero en realidad esta hace bien su trabajo sólo cuando se trata de “predecir el pasado”, y deberíamos replantearnos muchas cosas sobre sus planteamientos para el futuro a poco que miremos hacia el pasado más cercano. ¿Cómo lo tienen tan claro estos ignorantes? ¿O no lo son, pero se hacen pasar por ello?

Veámoslo: uno de los economistas más brillantes a nivel mundial, y premio Nobel, Paul Krugman (bien considerado, por otra parte, fuera del pensamiento único), decía el 26 de diciembre de 2008 en una entrevista radiofónica que “la escala de la crisis es una gran sorpresa”. Unos meses antes, el 24 de agosto, Isidre Ambrós publicaba en La Vanguardia una crónica en la que decía: “varios premios Nobel admiten no tener recetas para salir de la crisis”. Se refería a una reunión en Lindau, donde cada verano se reunen grupos de premios nobel. En ese 2008, 14 premios nobel de economía y otros 300 economistas se reunían para llegar a esa gran conclusión: no tenemos recetas para salir de la crisis.

¿Con todos sus análisis, capaces de condicionar el rumbo económico de un país al otorgar una calificación, al exigir medidas de ajuste, al decidir qué deben hacer los gobiernos… todos estos sabios no fueron capaces de prever la crisis? ¿O quizá es que la ideología estaba por encima de la realidad, y no se podía ir contra lo que dictaba el neoliberalismo imperante? ¿Y si no las tenían entonces, cómo es que las tienen tan claras ahora? Y, por cierto, ¿no se podían haber tenido en cuenta otros análisis que advertían del riesgo? ¿De verdad no vieron la que se nos venía encima, cuando hasta el más lego en economía en la calle sabía que iba a estallar la burbuja?

Desde su libelo nos dice A. Baños: “si ya es preocupante que la mayor concentración de sabios expertos en algo no sepa qué le pasa a ese algo, más preocupante es que no se reuniesen en 2006 para prevenir, anticipar o, como mínimo, declararse en huelga de hambre antes de que los mercados colapsasen (…) Incluso en Armaggedon, la película de Bruce Willis, los científicos se enteran con suficiente margen de tiempo de que se acerca el fin del mundo”. (A. Baños.- Un libelo contra la econocracia, Los Libros del Lince, 2010)

¿En qué manos estamos? Podemos pensar que los premios nobel de economía y todo el entramado del Forum Económico Mundial y demás poderes que gobiernan al mundo son simplemente IGNORANTES. Eso sí, ese es el pensamiento de consuelo. El otro, que supongo que es el que tiene más peso, da mucho más miedo…

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