12.- J. Solana, C. Chacón, periodistas y otras miserias varias…

Al aparato Javier Solana.

Cuando yo todavía era joven, y no demasiado consciente de tantas cosas, este señor iba detrás de las pancartas de aquéllas luchas (casi épicas vistas desde hoy) que llenaban la ciudad de pegatinas, que abrían debates sobre lo que queríamos, que cortaban la carretera de Madrid-Barcelona los sábados para gritar que no queríamos seguir perteneciendo a la “Alianza Atlántica”.

Cuando ya tenía más conciencia ¿o es consciencia?,  resulta que me preguntaba cómo podía ser que uno de aquéllos que sujetaba las pancartas del “OTAN no, bases fuera”, terminase siendo Secretario General de aquella organización (del OTAN NO al NATO ON, según una viñeta que recuerdo de la época, supongo que de El Jueves, único periodismo serio de este país). Claro que por medio también aprendía que el PSOE, que durante su periodo de oposición manifestaba claramente su postura anti-OTAN, llegaba al poder en aquél año de gloria de 1982 y pasaba a cambiar la chaqueta (como en otras tantas cosas) y para cubrir el expediente lanzaba un referéndum para legitimar SU postura, sabiendo que ganaría por mayoría, vendiese lo que vendiese. El slogan con el que vendió la traición debería pasar a los anales de la publicidad: “OTAN: de entrada, no”, que algún malintencionado podría haber transcrito como “de entrada, no, pero como ya hemos entrado, mejor nos quedamos…”. Su siguiente salto fue a la diplomacia de la UE, donde fue el superministro que todos conocemos, con sus fallos y sus aciertos, y de ahí, Van Rompuys y ladies Ashton mediante, le llevan al sitio donde por fin puede demostrar su socialismo: profesor del ESADE.

Conste que no critico su valía, Sr. Solana. Supongo que es mucho más inteligente (e incluso mucho más listo, lo que es peor) que yo. Lo que no soporto es que cierta gente venda ideologías y ejecute miserabilidades a mayor beneficio de la hucha propia. Dígalo claramente, y haga lo que tenga que hacer, pero no trate de convencernos de lo que NO es. Eso sí, ya hay tant@s, que casi las cosas pasan desapercibidas, y se han convertido en normales.

Pues iba yo a lo que iba, a hablar de Solana, al hilo de una entrevista que le hacen hoy en El País, en el que, entre otras cosas, como gran conocedor del tema dice que “el esquema de que sólo había islam radical o represión se ha venido abajo”. ¿Y quién, si puede saberse, había vendido eso? ¿Los lectores de El País, estafados durante 30 o 40 años por la carencia de noticias sobre determinadas cosas? ¿Y por qué usted, superministro o casi de exteriores de la UE, no hizo nada durante tanto tiempo? ¿Eran tan diferentes las cosas el año pasado en Egipto, para la población me refiero, no para los que le invitaban a cenas lujosas para legitimar miserias?

Sigamos en la misma línea. La semana pasada, la ministra de Defensa C. Chacón decía otra de esas frases gloriosas: “en demasiadas ocasiones nuestra prudencia ha significado benevolencia con los tiranos”. ¿Y a qué coño esperaban para hacer algo? ¿Tenemos nosotros la culpa? Miedo me da quien trata de autojustificarse ampliando al conjunto los fallos propios: usted es del gobierno, usted debería haber hecho… No me amplíe con ese “nuestra” a tod@s l@s que de ninguna manera estábamos por la labor de que las cosas fueran así. Y van dos niveles: Unión Europea y estado español, donde sus dirigentes critican que no han hecho nada, pero lo amplían a un “nosotros” o a un pasado. Lujo de gente.

Claro que podemos seguir, y pasar de la política a los “medios de (in)comunicación. El periodista de El País I. Cembrero es quien firma el artículo que abre con la frase de la ministra. Pero a él tambíen podríamos preguntarle algunas cosas. ¿Cómo es que yo, lector asiduo de su periódico, no sabía nada de lo que pasaba durante los últimos 20, 30 o incluso 40 años en todos estos países que, de repente, casi sin darnos cuenta, llenan hoy páginas y páginas del periódico para el que trabaja? ¿Cuál es la función del periodista y del medio de comunicación? Se supone que informar, y también opinar, entretener, regalar mantelerías…. Pues informen, joder, que YO NO SABÍA qué había en Túnez, y mira que llevaba tiempo en el poder la parejita. Ahora, cuando es imposible pasar por alto las cosas, es fácil ser altavoz y pretender (lo siento, Ramón Lobo, te aprecio mucho, pero creo que ésto es así) ser los que han informado sobre lo ocurrido. Pero es que AHORA YA NO ME HACEIS FALTA. Lo ocurrido me llegaba en directo por Al Jazeera. Yo quería haber estado informado ANTES, saber lo que pasaba ANTES, no cuando no os queda más remedio de informar…

En la misma línea se mueve F. García Basterra en su artículo de hoy en El País: “los ciudadanos egipcios nos han gritado ‘no somos los otros, somos vosotros'”. Me vas a perdonar, pero les he oído yo solito, y, sin saber árabe y sin necesidad de traductores, les había entendido. No necesito que te conviertas ahora en intérprete de lo que significa el grito de una multitud. ¿Dónde estaba tu artículo cuando se reprimían las huelgas hace 2, 3, 5 años? ¿Dónde estaba tu voz clamando al cielo durante tanto tiempo de estado de excepción, de carencia de libertades, de represión? Ahora no te hace falta gritar, ya oigo a egipcios mejor informados que tú que desde Barcelona me cuentan lo que pasa a través de Facebook. Y además te preguntas: “¿cómo construir un estado laico moderno para gente religiosa?” Es una gran pregunta, pero no te he oído nunca hacérsela a los estadounidenses, mucho más fanáticos que los egipcios en cuestiones religiosas, y no voy a entrar en lo que todavía ocurre (más o menos encubiertamente) en este país, donde todavía hay que jurar/prometer los cargos sobre una constitución amparada por un crucifijo…

Y sigues criticando: “mientras seguimos fascinados por esta fiebre de libertad, Europa dormita, no sin dosis de mala conciencia por haber apoyado durante tanto tiempo a los autócratas (…) Estados Unidos se ha adelantado a una Europa desaparecida (…) Demasiado poco y demasiado tarde”. Eso sí, también podríamos preguntarle al periodista y/o al medio de comunicación: ¿y dónde estaban los que debían informarnos de eso hace un mes, dos, tres… un año, diez años? ¿Cuántas voces se alzaron el año pasado, por ejemplo y para no ir más lejos, ante la pasividad de la UE en relación a la orilla sur del Mediterráneo? ¿Cuántos exigieron acción a la UE hace unos años, o incluso meses? No les oí entonces levantar la voz y perdone, pero creo que su voz crítica, que no escuché entonces, ahora ya no me hace falta.

Siento que me pierdo. Medios de comunicación que no quiero, quizá porque los prefiero “enteros”, y no “medios”. Políticos que culpan a la ciudadanía de lo que ell@s no hacen. Y detrás…. bueno no sigo, que hoy no tengo gana de atacar nada ni a nadie.

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3 respuestas a 12.- J. Solana, C. Chacón, periodistas y otras miserias varias…

  1. Ramón Nómada dijo:

    Me encanta lo de tu “digna rabia”, pocos lugares más propicios para cocer las “buenas ideas”…

  2. Ramón Nómada dijo:

    Olé tus oeufs (por ser fino), sí señor.

  3. Pingback: 25.- Otro hipócrita: carta abierta a Gustavo de Arístegui | Impensando

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