14.- A raíz de las “Impresiones…” (del impensamiento 13)

No sé que habréis pensado la enorme mayoría sobre lo que escribía esta mañana en el impensamiento nº 13.- “Impresiones sobre la Mesa de Convergencia”, entre otras cosas porque no hay comentarios (salvo dos, que agradezco). Yo, al releerlo, no sé si he expresado correctamente mi posición. Por ello, recojo literalmente, y sin tocar ni una coma, un artículo que escribí el año pasado titulado “Llamamiento a la izquierda de Rivas” (aunque se refería evidentemente a la izquierda en general, donde, salvo los contextos, queda patente mi posición, para que no queden dudas. Está escrito el 18/07/2010 en http://www.rivashoy.es/viewtopic.php?f=42&t=2381&highlight=, y muestra claramente que yo solicitaba lo que ahora ha ocurrido, y que mis impresiones no suponen una crítica en modo alguno a lo que trata de ponerse en marcha, proceso al que doy la bienvenida.

“Estoy indignado con aquellos que supuestamente me representan. El debate sobre el estado de la Nación me ha vuelto a dejar frío. Cada vez lo hacen peor, son más insustanciales y me atrevería a decir que infantiles. Ni Zapatero ni Rajoy fueron capaces de dar un argumento más allá del “…y tú más”. Qué gran frase de nuestro presidente: “pues sus valoraciones en las encuestas tampoco son para tirar cohetes”. Estos son los detentadores de la soberanía nacional, así que tenemos dos problemas:

– O en realidad nos representan, y “el pueblo” somos tan incapaces de articular un discurso (y un voto) coherente, al igual que ellos
– O no hay otra opción, con lo que flaco favor le hacemos a nuestro supuestamente maravilloso sistema democrático

Agradecí, eso sí, que Llamazares se atreviera a dejar algunas cosas claras. Supongo que la refundación de IU significará un paso adelante en algunos aspectos que posiblemente no se habían gestionado bien. Y espero que permita, entre otras cosas, que pueda servir para que la izquierda “seria” (cada día me cuesta más, por motivos obvios por otra parte, referirme al PSOE o a la socialdemocracia en general como izquierda) plantee argumentos sólidos y propuestas anticapitalistas plausibles, un modelo alternativo al neoliberalismo. Decía ayer Sami Naïr, en su artículo en El País, que “la crisis actual muestra no solo el carácter despiadado del capitalismo liberal y financiero (…) sino también la dramática impotencia de las fuerzas progresistas y, muy en particular, de la izquierda europea para ofrecer una alternativa creíble frente a los errores de este sistema”. Y tiene razón. Da la impresión de que la izquierda se ha quedado sin discurso, y el eje político bascula hacia la derecha sin que haya posibilidades reales de contrabalancearlo hacia el lado contrario.

Supongo que buena parte de la culpa la tenemos l@s ciudadan@s, que no proponemos alternativas con nuestro voto. ¿Por qué se sigue (y seguirá) votando al PSOE si se quiere una política verdaderamente de izquierda? Alguien que medianamente piense desde la izquierda no debería votar a quién defiende que defender los mercados es la única posibilidad de salir de la crisis, cargando el peso sobre las espaldas de l@s que no hemos tenido culpa de nada, y encima financiamos a los “mercados” (insisto: cualquier cosa que sea la entelequia “los mercados”) para “salvarles”. Volvamos a S. Naïr: “… se ha atajado la crisis financiera (parcialmente, es cierto) GRACIAS A LAS CUANTIOSAS AYUDAS QUE LOS ESTADOS EUROPEOS HAN APORTADO A LAS INSTITUCIONES BANCARIAS (…) En cambio, la Comisión de Bruselas, después de haber actuado con pasividad en la crisis financiera, ha recuperado su papel de guardiana del dogma ultraliberal esgrimiendo las exigencias del Pacto de Estabilidad, que impone a los Estados unas reducciones drásticas de los déficits públicos. Lo cual significa que LOS IMPUESTOS DE LOS CIUDADANOS DEBEN SERVIR NO SÓLO PARA FINANCIAR A LOS BANCOS, SINO TAMBIÉN PARA SALVAR A LOS ESTADOS DE LAS AMENAZAS DE BRUSELAS”.

Con todo, lo peor es la impotencia de la izquierda europea. Sigue Naïr: “Podíamos haber esperado, por ejemplo, una iniciativa común de los sindicatos europeos, una acción coordinada, aunque hubiera sido simbólica, para reafirmar la solidaridad de condición de los asalariados y desempleados ante las duras restricciones que padecen. PERO NADA. Podíamos haber esperado que los intelectuales de izquierda se lanzaran a la batalla. PERO NADA. Impera el silencio. Es el grado cero de la izquierda política e intelectual europea”.

Panorama nada halagüeño, pues, para los que pensamos que habría que hacer mucho más. La crisis, junto a todo lo que supone de deterioro de tantas cosas, había abierto una puerta a esa solidaridad necesaria para frenar los abusos del capitalismo financiero y el pensamiento único neoliberal. Los ciudadanos, por desidia, desinterés, o por falta de posibilidades, nos hemos dejado (huelga de metro como excepción) atracar, y no sólo aceptamos toda la degradación a todos los niveles que nos está suponiendo mantener el sistema “cambiando todo para que nada cambie” (aquello de la “refundación del capitalismo” que decía Sarkozy, e inmediatamente olvidado, claro, excepto para profundizar aún más en los parámetros más atroces del neoliberalismo), sino que también hemos perdido la posibilidad de alternativas.

¿Qué nos espera? Pues más de lo mismo. Otro debate del estado de la nación en el que el jefe del partido supuestamente socialista defiende sus políticas de derecha, y el del partido supuestamente de centro, que reclamaba esas políticas de derecha, se queja de que se hacen políticas de derecha. Y sin un solo argumento de cierto nivel intelectual. Y con Rajoy faltando a la segunda sesión (quizá porque sabe que estas cosas no sirven para nada, o quizá porque en el fondo es consciente de que no tiene nada que decir, pues las medidas que hace el gobierno son las que él hubiera hecho). Qué gran país, en el que nuestros máximos representantes son de un nivel intelectual y político tan mínimo. La política es el escenario donde se enfrenta la palabra, o debería serlo. Da pena mirar a nuestro pasado y ver el nivel de los oradores parlamentarios (al margen de lo que planteasen): leer las actas del Congreso con las actuaciones de Cánovas, Sagasta, Azaña… debería avergonzar a los que ahora se sientan en esos mismos escaños. Pero no lo hace, quizá porque esto es una nimiedad en relación a otras cosas aun más avergonzantes.

    Así pues, supongo que las ideas de la izquierda deberán partir de esos sitios pequeños donde todavía hay gente que tiene la coherencia de votar izquierda cuando quiere izquierda, como Rivas. Quizá desde la propia práctica de gobierno (local) de estos municipios que, como la aldea gala de Asterix y Obelix “resiste hoy y siempre al invasor”, se debería, desde abajo hacia arriba, tratar de recomponer un discurso y una práctica que permita, y retomo a Naïr, “propuestas que no sean sólo insustanciales y tímidas adaptaciones a las medidas tomadas por los centros financieros. Propuestas realistas y socialmente progresistas para modernizar las relaciones sociales y convertirse en una alternativa creíble, movilizadora, frente a las derivas de un sistema económico exclusivamente dedicado al culto del beneficio y de la especulación financiera”.

Animo, pues, a la izquierda de Rivas a tratar de articular alternativas que, partiendo de la experiencia local, puedan trasladarse a los niveles territoriales superiores, incluida la Unión Europea. Animo a que empiece a replantearse que la teoría es vital y que deben hacerse propuestas de progreso realistas que, partiendo “desde abajo y a la izquierda”, intenten de verdad cambiar la realidad implacable (y por otro lado anodina) que nos ha tocado vivir. “La gente” necesitamos referentes intelectuales, y es necesario que se plantee un discurso que permita avanzar, que partiendo de estudios serios permita que toda esa población descontenta que sigue votando a un partido de “centro-izquierda” como mal menor, tenga una alternativa real en la que haya esperanzas de que las cosas puedan cambiar “para que todo cambie” y no para que todo siga como está, o incluso, como ahora, para que retrocedamos en lo que tanto costó conseguir”.

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