91.- Del 18 de julio al 20 de noviembre (el 20-N, un gran día para unas elecciones)

Si hay un día que por su significado me parece magnífico para celebrar unas elecciones, ese es, sin duda, el 20 de noviembre, el 20-N, fecha que debería ser fiesta nacional, dado que en ella murieron dos de los grandes luchadores por las libertades y por los derechos de todas y de todos de este país: Don Francisco Franco, el glorioso caudillo, y José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange. Paradigmas ambos de la lucha por la democracia, la libertad, los derechos… como decía.

Hoy, El País trae en portada un el titular “Zapatero cierra su ciclo el 20-N” [http://politica.elpais.com/politica/2011/07/29/actualidad/1311970054_640509.html]
Supongo que,  para muchas y muchos, desde distintos partidos y medios de comunicación, habrá doble motivo de celebración al haber decidido que sean ese glorioso día: 1) podrán celebrar a la vez la muerte del fundador del régimen actual y 2) podrán celebrar la victoria contundente de sus continuadores más fervientes, aquéllos más partidarios de mantener la mayor parte de las “esencias” posibles.
Me da tanto miedo ver la alegría de algunas y algunos que no he querido mirar siquiera los titulares de La Razón o ABC o Libertad Digital o Intereconomía o Telemadrid desde que se supo la noticia, que prefiero no hacerlo estos días (para mí tan plenos en otros sentidos que no quiero amargarme ni un solo segundo). Simplemente, prefiero no pensar en la algarabía que habrá producido en tantos sitios el cumplimiento de sus deseos, aun a costa de que para que eso ocurriese tuviese que darse que el país cada vez fuese hundiéndose más, llevándonos a una situación lamentable.  Obviamente no voy a defender para nada la gestión de los gobiernos de Zapatero, si bien es por el motivo contrario: por el giro al neoliberalismo que se ha dado para supuestamente salir de la crisis, aunque en realidad simplemente haya sido aprovechar la crisis a mayor beneficio de los grandes poderes económicos a costa de la enorme mayoría de las personas… y de los derechos adquiridos. 
Dado que no quería ver nada de los medios “de centro”, intenté con El País, y me he encontrado con la imagen de lo que llevan haciendo durante bastante tiempo: ponerse también en el papel de degradadores de Zapatero, en lugar de un medio de comunicación situado en una posición que, si no progresista, porque El País hace mucho que no lo es, al menos algo más alejada del pensamiento único en el que cada vez más han ido cayendo los distintos medios del grupo Prisa. Un poder que debería haber estado exigiendo al gobierno la actuación en un plano totalmente diferente, alejado de la aplicación de recetas neoliberales, que son la apuesta de El País, como en el resto de medios, al margen de que den una idea de diferencia que no es real en cuanto se trata de la aplicación de las grandes políticas económicas, dado que todos navegan el el mismo barco: bajo el maquillaje que sea, no son voces críticas sino defensoras de los intereses empresariales. 
Es por eso que no me sorprenden, pero me sorprenden, la fotografía, el estilo, y la posición de un periódico que parece más feliz de que lo que solicitaban se haya cumplido que de lo que pueda ser bueno o malo para este país, que, si está ya retrocediendo en todos los servicios sociales a un ritmo brutal con un gobierno “socialista”, y con la ayuda de todas esas comunidades “vestidas de azul” surgidas de las últimas elecciones (qué ironía que arrasasen los que vienen del régimen donde estrictamente las elecciones estaban prohibidas), amenaza con llevar a la debacle absoluta con el gobierno que saldrá de las elecciones del 20-N.
¿Por qué profecía autocumplida? Os dejo el artículo que publicó El País el 18 de julio, donde su apuesta estaba clara, al igual que su alejamiento absolutamente obvio de lo que significa el gobierno “socialista”: “(…) este periódico sostuvo que sus propósitos de agotar la legislatura solo eran moral y políticamente justificables a condición de que culminase las reformas imprescindibles (sic) que asegurasen la estabilidad necesaria, política y económica, para que el país afrontara el periodo electoral en las mejores condiciones posibles. Esa condición no se ha cumplido. Aún peor: su incapacidad en la gestión, los magros resultados de las reformas apenas incoadas, más el lastre y la impotencia de una legislatura agónica auguran un deterioro imparable al que resulta imprescindible poner fin cuanto antes” [podéis ver el texto íntegro en http://politica.elpais.com/politica/2011/07/17/actualidad/1310932155_560834.html]. Por cierto, ¿por qué, además del 20-N, también me suena a gloriosa la fecha del 18 de julio, elegida por El País para lanzar esa idea del “final de ciclo”? Espero vuestra ayuda, que no caigo…

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