104.- Me acordé de Guayasamín…

He tomado café y he leído el periódico. Como cada día, sigo alucinado por lo que “el Hombre puede hacer contra el Hombre“. Vivimos en un mundo donde sólo prima la avaricia de unos pocos, a costa de la destrucción de lo que sea, bien personas, bien recursos, bien el propio planeta.
Iba a escribir algo sobre el cuerno de África, sobre el tercio de la población de la India que vive en la miseria, sobre el olvido de Haití, sobre los intereses reales que están tras la guerra en Libia, sobre los regímenes donde los dirigentes atacan a sus ciudadanos y ciudadanas, bien con las armas (Siria) o bien con argumentos más sutiles, pero que llegan a sitios parecidos (Chile, reforma constitucional del Estado español, México de Calderón…. ad infinitum…).
Pero me acordé de Guayasamín, así que voy a recurrir a él para ilustrar lo que nadie supo decir como él, la angustia porque, decía,  “creo que nuestro siglo [el XX] puede ser considerado como el más horrendo de la Historia de la Humanidad. Nunca hemos sufrido ni asistido a tantos crímenes, guerras, bombas atroces, campos de concentración, dictaduras bestiales y tantas crueldades juntas“. ¿Y el XXI, hacia dónde nos conduce?

Guayasamín sobre todo pintaba (ver infra), pero también nos dejó sus palabras. Quizá no sea mal momento para recordar algunas de ellas:
– “he pintado como si gritara desesperadamente, y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación, la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir. Con la esperanza de llegar un día a construir un mundo en el que las culturas trabajadas por los pueblos (como el alfarero su cántaro) sean cuidadas como el campesino cuida con amor la tierra y su semilla
– “mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente. Para mostrar lo que el Hombre hace contra el Hombre
– “cuando pinto una mano, una boca, unos dientes, unos ojos, éstos no son solamente una forma plástica. Yo quiero expresar en esto más que la plástica misma. Quiero expresar este ojo que está llorando, esos dientes que están mordiendo, esas manos angustiadas, vibrando

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero pese a todo, no hemos perdido la fe en el Hombre (en el hombre y en la mujer), en su capacidad de abrazarse y construir; porque el arte cubre la vida. Es una forma de amar. Muchos y muchas lo demuestran todos los días en muchos lugares.
 
Siempre voy a volver: mantengan encendida la luz

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2 respuestas a 104.- Me acordé de Guayasamín…

  1. RGAlmazán dijo:

    Magnífico Guayasamín, tuve la suerte de visitar su museo y su casa en Quito el año pasado. Me ha quedado un recuerdo imborrable. Un artista magnífico y un hombre comprometido con el mundo.

    Salud y República

  2. Gabriela Varela dijo:

    maravillosas sus palabras como su obra plástica. Maestro de maestros !!!!

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