106.- Hoy… la última carta

La última carta. Para ti:

La verdad es que hoy no tengo ninguna gana de escribir. Ni siquiera sé por qué “lanzo al mundo” todas mis miserias. Supongo que apetece decir, sacar de dentro parte de lo que se tiene, de lo que corroe las entrañas. Hoy todo se desmorona, y las ilusiones han volado. Pero prometí cuidar algo que para mí es lo más valioso que existe, y lo haré, aunque empiece de esta manera, con este texto infame. Ni siquiera sé de qué hablar, qué contar, qué escribir. Sólo tengo un puñado de sentimientos clavados como puñales en lo más hondo del dolor. Se desvanece la luz y sólo florecen negros nubarrones que tapan el arcoíris. Las palabras también se rompen, como se rompieron de nuevo aquellas miradas que, como por hechizo, habían dejado de estar rotas, y empezaron a brillar radiantes, mostrándose al mundo con toda su intensidad.
Hoy solo tengo miedo. Miedo por mí, pero más por ti. La gratitud es un sentimiento noble, pero puede volverse amargo si se fuerza con el chantaje emocional. Llegarás a culpar. Y no será bueno. Espero que nunca llegues a odiar, que la felicidad esté en el horizonte cercano. 
Hoy no sé nada. No sé si trataré de borrar. Nadie conoce los recovecos de la mente y del corazón hasta que no se enfrenta a ellos. Alguna vez pensé que se podían borrar cosas pinchando un botón en una pantalla, pero nunca se podrá, nunca podrás, borrar del todo (o quizá del nada) lo que, escrito, plasmado en una canción o en una imagen… había salido del alma. Eso está grabado a fuego, y es imposible eliminarlo.
Imposible: qué palabra. La palabra que vino y se fue, para volver de nuevo, insistente, para mostrarse, para hacerse irreal, para decir “aquí estoy”… para luego volver a desvanecerse, haciéndose entonces real. Mientras estaba no existía, y cuando desapareció apareció.
Hoy es un día triste, el más triste. La amargura llega del corazón a la boca, empastándola con su sabor. Mañana también será triste, y solo espero que haya un pasado mañana donde aquéllo que decía pueda volverse realidad. ¿Será verdad que todo mereció la pena?
Hoy ni siquiera lo sé. Se me ha perdido cualquier rastro de certeza. Tuvimos miedo al miedo y no fuimos capaces de subir al tren que pasaba, bien es cierto que quizá demasiado deprisa. Pero podríamos haber dado el salto al vacío, haber intentado agarrarnos a una escalerilla para haberlo cogido. Total, para morir igual, mejor hacerlo de forma heroica. Ya sé que no había red, pero ya estoy tejiendo una por si el tren volviese a pasar algun día.
Hoy brilla el sol, pero no brilla. Hace un espantoso día radiante, que invita a la felicidad. Y yo quiero mi entrada vip a la tristeza.
Hoy toca pedir perdón por haberte llevado hasta aquí. Hoy toca dar las gracias por haberme enseñado a volar. Hoy toca lamentar haber perdido todo.
Hoy, como diría Calderón, la vida es una mierda.

[para quien haya llegado hasta aquí, no te preocupes, solo es literatura… o quizá no]
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6 respuestas a 106.- Hoy… la última carta

  1. carlina dijo:

    Una vez que nos enseñan a volar y que nos enseñan a tejir redes, no podemos dejar de hacerlo… Tomamos un tiempo, abrazamos la tierra, liberamonos en la fresca agua para perder el peso inutil de nuestro cuerpo, y volvemos a vivir.
    El sol se queda, para decirnos que “merece la pena”. Siempre.
    🙂

  2. Se agradecen tus palabras. No sé si te conozco, pero gracias. Aunque no será fácil, siempre es bonito recibir palabras que dicen que “merece la pena”. Ahora mismo no merece mucho la pena, pero supongo que el tiempo irá haciendo su trabajo… Gracias.

    • carlina dijo:

      No creo que nos conocemos de persona, aunque a mi parece conocerte un poco gracias a tus palabras que andan por este blog…
      Ni se de donde eres, aunque es cierto que -los dos- somos hijos hermanos de esta meravilliosa Madre Tierra y, al mismo tiempo, hijos rebeldes en este mundo absurdo y injusto…
      Gracias a ti…y quien sabe que, algun día, nuestros caminos se vayan a cruzar.
      Sería un placer.
      “…somos hojas que volan y piedras que luchan…”
      Hasta pronto!
      ca’

  3. inma dijo:

    Intensa y triste carta, la he leído sintiéndola como mía, curioso, debe ser el estado anímico que tenemos muchos y que, aunque digan que todo es posible, hay momentos de estos aplastantes y no se pueden remediar, me pregunto si tendrá que ver con la más o menos sensibilización de la realidad, esa que nos hace sufrir y tener ganas de llorar a cada momento….Gracias amigo,

  4. RGAlmazán dijo:

    Desde luego es triste, muy triste. Espero que sea un ejercicio literario, y si así no fuera, deja que el tiempo ponga las cosas en su sitio. Que fácil es, desde fuera, aconsejar, y qué difícil resulta, dentro, sortear los obstáculos.
    Está muy bien escrito, pero deja un sabor amargo…
    Salud y República

  5. Glomar dijo:

    Te quedan unos cuantos dias para restregar la tristeza extrema por todo tu…pero despues de esos dias empieza a querer dejarla atras y como si fueran bichitos que quieren subir por tu cuerpo empieza a dar manotazos y a ratitos te reiras y entenderas que todo pasa y asi debe ser… y los bichitos de esa tristeza volveran a ratitos a buscarte y a subir por tu pierna y lloraras y te sentiras mejor y con un poquito de tiempo… ya esta magia !!! esa triteza estara guardada en una cajita ahi al fondo…y se abrira de vez en cuando para cerrarse rapido y dar espacio a todos tus anhelos.

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