171.- De héroes y/o terroristas

Imaginemos que vamos andando por una plaza de una ciudad que no conocemos, y de repente nos damos de bruces con una escultura que presenta a un hombre con un fusil Máuser al hombro, un bidón de gasolina (petróleo) de 10 litros en bandolera y una antorcha. En la cintura lleva una cuerda atada. La primera pregunta que podríamos hacernos sería algo así como: ¿es que aquí se hacen monumentos a los pirómanos, o quizá a algún terrorista?

Pues que sepáis que sois unos malpensados. En realidad la estatua está en Madrid, y con ella honramos la gloriosa memoria de uno de los héroes de la patria, Eloy Gonzalo, por su gesta magnífica que debe ser recordada. Recordemos, pues:

En Noviembre de 1895, gracias a un Real Decreto que permite alistar presos, Eloy Gonzalo parte para la guerra de Cuba. Destinado en la provincia de Camagüey, en abril de 1896 llega al puesto de Cascorro, formado por tres fortines que defienden la población del mismo nombre. El 22 de septiembre Cascorro queda cercado por los mambises, que emplazan varios cañones y disparan desde la misma población contra los fuertes. Una columna enviada en su auxilio es detenida por los insurrectos el 5 de octubre. Pese al bombardeo, el jefe de la posición, capitán Neila, decide resistir cuando el enemigo le envía parlamentarios para que se rinda. El principal problema que tiene Neila son dos casas cercanas al llamado fuerte Principal desde las que el enemigo les hostiga constantemente. Una de ellas es desalojada en un rápido contrataque, pero queda la otra y a Neila se le acaba el tiempo. El mismo día 5 por la tarde pide voluntarios para tratar de quemar la segunda casa con gasolina. Se ofrece para ello Eloy Gonzalo, quien pide que se le ate con una cuerda para recuperar su cuerpo, pues está seguro de que va a morir. Sin embargo, tras una angustiosa espera, sus compañeros ven como consigue pegar fuego al reducto enemigo. Poco después, animados por el acto de su compañero, el resto de la guarnición hace una salida que acaba desmoralizando a los mambises que abandonan el cerco de Cascorro“. [http://vidas-ajenas.blogspot.com.es/2005/08/el-hroe-de-cascorro.html].

El héroe de Cascorro había cumplido su cometido, tras abatir además “rebeldes sin cuento” . Y claro, menos mal alguien supo reconocer la grandeza de la gloriosa gesta, y “años después, cuando las heridas empezaban a cicatrizar, el ayuntamiento de Madrid repatrió el cadáver y le erigió un monumento en una plazuela del Rastro. Y allí quedó, inmortalizado para la eternidad, corriendo con su lata de petróleo, su fusil al hombro, su bayoneta calada y su determinación suicida. España perdió una guerra; Madrid, en cambio, ganó un héroe. Y qué héroe, el de Cascorro. Casi nada[Fernando Díaz Villanueva, para Libertad Digital: http://historia.libertaddigital.com/el-heroe-que-no-murio-en-cascorro-1276237855.html].

Gloriosa hazaña del héroe patrio, inmortalizada a mayor gloria del cumplimiento suicida del “deber”. Lo que me queda como duda es por qué en otros casos, cuando nos ponemos en otra perspectiva, a los que hacen cosas similares preferimos llamarlos terroristas. Claro que tampoco es fácil evitar pensar que, en el otro lado, en los libros de las glorias patrias de los otros, el que es terrorista para nosotros, es héroe para ellos. ¿Qué fue Eloy Gonzalo para los cubanos que luchaban por su independencia? ¿Un héroe?

Pues eso, que quizá, terroristas y héroes a veces se parecen demasiado. Sólo por poner otro ejemplo, casi un siglo antes, los guerrilleros españoles sembraban el terror en las tropas francesas. Uno de los más famosos fue el cura Merino, cura de Villoviado, quien, “habiendo jurado odio eterno a los franceses, porque le obligaron una vez a cargar el bombo de una banda militar  se lanzó al campo por tierras de Burgos y fue pronto el terror de los enemigos, no sólo por sus dotes  militares extraordinarias, sino también por sus feroces represalias[http://www.boinasverdes.org/uoes/textos/texto01.htm]

Otro héroe de la patria… otro terrorista.

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Una respuesta a 171.- De héroes y/o terroristas

  1. La frontera que delimita terrorismo y heroicidad es tan frágil… Pero para eso están los infalibles técnicos en clasificación de sujetos, que colocan la escarapela en el virtuoso o el sambenito en el repudiado y evitan que el individuo de a pie aturda su cerebro con menudencias.
    Saludos.

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