226.- Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

La memoria duele, pero más duele el olvido. Y en nuestro país tenemos mucho que recordar, muchas memorias de vencidos que rescatar. La impresentable Guerra (In)civil a las que nos condenaron los que querían hacer retroceder la historia condujo a una posguerra quizá aun más macabra, marcada por el odio contra todo lo “antiespañol”, según los puntos de vista de los que guardaban las esencias de la patria, unidos a los que las bendecían bajo los palios de la Gracia de Dios (posiblemente la frase de la moneda del caudillo hubiese quedado mucho más real si ”Gracia” se hubiese escrito con minúscula): rencores, rencillas, odio que traen venganza, represión, marginación, humillación, asesinato…
Hay que hacer callar al silencio, hay que demostrar que l@s  subaltern@s pueden hablar, y su voz puede ser oída. Hay que sacar el anonimato a tod@s aquell@s que quedaron enterrad@s en las cunetas y en las fosas comunes, a tod@s los perseguid@s, a tod@s los humillad@s, a tod@s los que vivieron con miedo ¿por qué?. Hay que recordar: “si han de callar, que callen aquéllos, los que firmaron pactos de silencio“.
[http://javiersoriaj.wordpress.com/2011/02/18/memoria-julio-g-alonso/]

Hoy se celebra el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y conviene mantener la llama encendida. Como decía Adolfo Pérez Esquivel: “La memoria no es quedarse en el pasado, sino que debe iluminar el presente, porque es el presente donde construimos el futuro… La vida de los pueblos se desarrolla a través de la memoria. Aquellos que no preservan la memoria están destinados a desaparecer”.

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“Hay dos formas de entender nuestro pasado: la historia y la memoria. La historia se construye, la memoria se hereda. Ambas han de construirse con papeles, documentos, testimonios, relatos, pero hay una diferencia profunda: Los materiales con los que se construye la historia vienen dados, pero en esa baraja hay siempre demasiados comodines, mientras que la memoria añade un material, un cemento, que une las partes de que está compuesta, que está vivo y se transmite vivo de generación en generación: es una voz queda, muchas veces apagada, silente incluso, pero aún en ese tono oscuro, viva. Es una voz del pueblo, contada, recordada, hasta que un día llega quien la recoge y la publica, y ya es parte de la historia, tiene autor, tiene alguien concreto que da la cara por ella (…)” [http://javiersoriaj.wordpress.com/2011/04/09/testimonio-de-la-memoria/].

Tenemos, decía Reyes Mate, un “deber de memoria”. [http://javiersoriaj.wordpress.com/2011/03/02/991/]

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