261.- Mi visión sobre la educación (resumida y concentrada)

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260.- España, pimpollo de la cristiandad

Es el verano de 1940. La fecha puede resonar con majestad en los años venideros. España está en ocasión propincua de volver a ser instrumento de la Providencia: evangelizadora, redentora de pueblos, pimpollo de la cristiandad. Somos envidia de las gentes y nos guía la espada más limpia de los siglos modernos. Esto no es fanfarronada, sino verdad certísima
(José Mª Sánchez de Muniain, vocal de Propaganda del Patronato Central de Redención de Penas)

Y la pregunta es evidente: ¿en qué se diferencian estas palabras de 1940 de los planteamientos actuales del Gobierno, especialmente del ministro Fernández Díaz, pero también de Báñez, Wert, Morenés… y claro, el propio Rajoy? ¡¡¡Es verdad certísima que España está en ocasión propincua de seguir siendo nacional-católica y de mantenernos como el pimpollo de la cristiandad!!! Y para ello hay que empezar desde la escuela…

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259.- Cristina Cifuentes: “somos un partido de centro”

Dice Cristina Cifuentes que “‘Hay gente muy de derechas que votaba al PP pero somos un partido de centro” [http://www.elmundo.es/espana/2014/02/03/52eebc36268e3eb67f8b4578.html]

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258.- Cospedal: “el PP o la nada”

Nada

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257.- Nos toman por gilipollas: será que lo somos

La verdad es que hay veces que ya no sé qué decir. Salvador Victoria (consejero de Presidencia y Justicia y portavoz del Gobierno regional de la Comunidad de Madrid) dice sobre Lasquetty que “en su etapa como consejero de Inmigración y Sanidad ha mostrado su compromiso por los ciudadanos y su vocación para mejorar los servicios públicos“, además de recalcar su “compromiso de mejorar esos servicios públicos desde la libertad de todos los madrileños“. Por eso, le dan la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo.
Me la suda lo que signifique la medallita, pero me pregunto: ¿va en serio? ¿de verdad pueden dar medallas a los consejeros y consejeras de un partido empeñado (ideológicamente y en la práctica) en acabar con lo público, y degradar los residuos que es inevitable dejar en educación, sanidad, dependencia… por aquello de mantener la imagen? ¿no se caracterizan tod@s los consejer@s (Güemes, Fígar, Lasquetty…) y presidentes/as precisamente por sus ideas privatizadoras?
El partido popular (el del pueblo, supongo), una vez más, nos toma por gilipollas. Y a nosotr@s nos gusta, y les ponemos el culo, en forma electoral, una y otra vez. Si no, no tiene sentido.
Pero, ¡no se vayan todavía!: aun nos queda el regreso glorioso de Esperanza. ¡¡¡Qué desesperanza!!! (o era desesperación)

[http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/5503845/01/14/Madrid-distingue-a-Lasquetty-por-su-defensa-de-los-servicios-publicos.html]

[http://www.publico.es/politica/498882/madrid-distingue-a-lasquetty-adalid-de-la-privatizacion-sanitaria-por-defender-los-servicios-publicos]

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256.- Discurso de Juan Gelman en la recogida del premio Cervantes 2007

Hoy he estado leyendo lo que se escribe sobre Gelman (fallecido el 14 de enero de 2014) en El País y El Mundo. También estuve releyendo algunas de sus poesías, y viendo otras apreciaciones sobre su figura en la red, y también su figura en el papel del entrevistador, y no del entrevistado, al subcomandante Marcos… He recordado su exilio perpetuo, su dolor permanente, la eliminación de su hijo y su nuera por la dictadura, la desaparición y aparición de su nieta… Todo ello para escribir algo sobre una de esas personas que asoman como imprescindibles. Pero al final he recordado que cuando le dieron el premio Cervantes en 2007 hizo un discurso memorable, en el que él mismo se define, mucho mejor de lo que yo pudiera hacerlo. Sirva pues, su discurso, de homenaje: 

“Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó con este Premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía entonces, ‘que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa’ para don ‘Quijote’, doncella que, dice Cervantes en ‘Viaje del Parnaso’, ‘puede pintar en la mitad del día la noche, y en la noche más escura el alba bella que las perlas cría… Es de ingenio tan vivo y admirable que a veces toca en puntos que suspenden, por tener no se qué de inescrutable’.

A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aún antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos “Dürftiger Zeite”, estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderlin preguntándose “Wozu Dichter”, para qué poetas.

¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.

Safo habló del bello huerto en el que “un agua fresca rumorea entre las ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje tembloroso el sueño descendía”, Mallarmé conoció la desnudez de los sueños dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire, Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta belleza cargada de más vida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la palabra poética el sueño de otro sueño? Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino “que no es sino morir muchas veces”, comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra “desaparecido” es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. ‘El Quijote’ me abría entonces manantiales de consuelo.

Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte. Pero él, ¿quién era? Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas Ejemplares: “Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada”, que nada me decía, salvo la mención de sus “alegres ojos”. Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al ‘Caballero de la Triste Figura’ en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma.

Declaro que, en verdad, quise recorrer ante ustedes, con ustedes, los trabajos de ‘Persiles’ y ‘Sigismunda’, o la locura quebradiza del licenciado Vidriera, o compartir la nueva admiración y la nueva maravilla del coloquio de los perros, o el combate verdaderamente ejemplar entre los poetas malos y los buenos que tiene lugar en ‘Viaje del Parnaso’ y en el que cualquier buen poeta podía caer herido por un pésimo soneto bien arrojado. Pero tal como la lámpara alimentada a querosén que los campesinos de mi país encienden a la noche y alrededor de la cual se sientan a cenar, cuando hay, y luego a leer, cuando hay y cuando hay ganas, y a la que mosquitos y otros seres alados acuden ciegos de luz y la calor los mata, así yo, encandilado por don ‘Alonso Quijano’, no puedo sustraerme a su fulgor.

Muchas plumas hondas y brillantes han explorado los rincones del gran libro. Por eso, parafraseando al autor, declaro sin ironía alguna que, con seguridad, este discurso carece de invención, es menguado de estilo, pobre de conceptos, falto de toda erudición y doctrina. Sólo hablo como lector devoto de Cervantes, pero quién puede describir los territorios del asombro. Con mucha suerte y perspicacia, es posible apenas sentarse a la sombra de lo que siempre calla.

Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna, que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond Roussel las características de la novela moderna, éstas: “el espacio, el vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la locura, el simulacro, la fractura del sujeto”, uno se pregunta ¿qué? ¿No existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes? Su modernidad no se limita a un singular universo literario.

La más humana es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo XXI. Dice ‘Don Quijote’: “Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien la merecía gozar luengos siglos”.

stanDesde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el combate cuerpo a cuerpo, ‘Don Quijote’ destaca un hecho que ha modificado por completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y mentiras. Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después durmió tranquilo todas las noches, dijo. Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak.

Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el ‘Quijote’ es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿”En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos dice Sancho, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería”? He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.

Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan.

Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.

Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. “¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!”, exclama.

Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países. Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.

Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como ‘Don Quijote’ limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.

Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes, de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. ‘Don Quijote’ aprueba la creación de palabras nuevas, porque “esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso”.

Hace unos años ciertos poetas lanzaron una advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran “lastimándolo” desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice “siempre mañana y nunca mañanamos” agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma.

Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.

Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: “[…] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección”. Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo.

Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir”.

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255.- Dos textos sobre educación pública (2)

El mes pasado se celebró el 25 aniversario del IES Salvador Allende de Fuenlabrada. Al acto principal se invitó a dos antiguas alumnas para que hablasen sobre su paso por el instituto y valorasen la educación (pública) recibida… Os recomiendo la lectura de ambos. Para hoy, el segundo, de Miriam Meda.

Se supone que el papel que tengo que cumplir hoy aquí es que me han encomendado que explique qué supone o ha supuesto para mí la educación pública en general y, por supuesto y como no podía ser de otra manera, el instituto Salvador Allende en particular. Para cumplir mi misión debo contarles dos historias, eso sí, basadas en hechos reales.

Había una vez una niña cuyos abuelos habían venido desde Madrid a Fuenlabrada en busca de nuevas oportunidades y con la expectativa de montar un negocio propio: un bar. Por aquella época todo esto no existía y estaba lleno de ovejas, de vacas y de pastos. Los padres de esos abuelos habían sido sirvientes de marqueses, ahí en la calle Sacramento de Madrid, o de terratenientes, en Guadalajara. Siempre sirviendo. Así que la idea de construir otro futuro y romper con el servilismo era halagüeña. Seguir leyendo

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254.- Dos textos sobre educación pública (1)

El mes pasado se celebró el 25 aniversario del IES Salvador Allende de Fuenlabrada. Al acto principal se invitó a dos antiguas alumnas para que hablasen sobre su paso por el instituto y valorasen la educación (pública) recibida… Os recomiendo la lectura de ambos. Hoy, el primero, de Virginia Zambrano.

Buenas tardes, antes de comenzar me gustaría agradecer al personal del instituto por acordarse de mí para dedicar unas palabras para este 25 aniversario del IES Salvador Allende.

Y, es que han pasado 7 años desde mi último curso en el instituto -15 desde el primero-. En estos siete años me ha dado tiempo a terminar una carrera universitaria, disfrutar del programa de intercambio Erasmus y otra serie de experiencias que me han ayudado a seguir formándome como profesional y como persona que vosotros en su día empezasteis. Seguir leyendo

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253.- hoy NO es el aniversario de la Constitución del 78

Hoy NO hace 35 años de la promulgación de la Constitución española. Hoy NO es el día de la Constitución. Porque en realidad, es el 27 de diciembre. Me explico.

No voy a entrar en lugares comunes que se repiten, tanto desde una óptica como desde otra, respecto a si fue la única (o la mejor) posible en el momento. Recomiendo que leáis con atención el artículo que hoy escribe Isaac Rosa, nada sospechoso de aquiescencia con el sistema: La constitución no era tan mala. En él da argumentos de peso y hace una magnífica lectura de algunos puntos decisivos, pero deja de lado algunas cosas importantes, entre ellas las de la verdadera legitimidad de la constitución. Y vamos a lo que plantea el título de este post: ¿cuándo es aprobada realmente la Constitución? Y ¿quién la pone realmente en vigor? ¿los “padres” de la constitución? ¿el pueblo soberano? ¿las cortes franquistas reconvertidas? Pues sí y no, ya que en última instancia es el rey Juan Carlos, pero como heredero de Franco y rey preconstitucional, quien nos la otorga graciosamente

Tras el “consenso” de llegar al texto que se aprobará, esta redacción final fue presentada a los ciudadanos (¿éramos realmente ciudadanos antes de la constitución?) para su aprobación en referéndum el 6 de diciembre de 1978 (por cierto, referéndum en que se elegía en bloque: “si queréis libertades, tragáis monarquía“, que decía Pablo Castellanos antes de intereconomizarse). Posteriormente se aprobó en las Cortes, y, por fin, Don Juan Carlos, rey de España por la gracia del Caudillo, la firmó. Solo tras esa firma pudo ser publicada y entró en vigor.

Y está claro que sin esa firma la “voluntad popular” no servía para nada. Y está aun más claro que si es la Constitución la que da el carácter democrático y elegido por el pueblo al rey, y no está en vigor hasta que el rey la firme, éste no firma como rey democrático sino como heredero nombrado por Franco

Así pues, es evidente que la Constitución existe porque la firma un rey que no es constitucional, y a su vez el rey es “democrático” porque la Constitución lo legitima. O, dicho de otra manera, el rey surgido de la dictadura se firma el carácter democrático a sí mismo.

Y no fue el pueblo quien dio la Constitución. Así que, hoy, 6 de diciembre, no es el día de celebrar su aniversario. 

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252.- Salario digno

Que estaba yo pensando que estaría bien que hubiese más jueces valientes que hiciesen y dijesen cosas como lo que ha dicho el juez Ruz, quien “destaca que, aunque no hubiese sabido que Iglesias estaba comprándose un Land Rover mientras pedía 5.000 euros al mes para gastos necesarios, tampoco estaría justificado el desbloqueo de cuentas en cantidad superior al salario mínimo interprofesional (645,30 euros),  que a priori permite subvenir a las necesidades básicas de cualquier familia media“. [http://www.publico.es/483930/la-mujer-de-barcenas-pide-dinero-para-la-luz-mientras-compra-un-land-rover-de-91-000-euros]. Seguir leyendo

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